miércoles, 18 de abril de 2012

Palabras de un rociero, lejos de las rejas de la Reina de Almonte.

Rocío.com
       



ROCÍO VA POR TÍ, MI MADRE.


 Rocío... al escuchar este nombre a mi alma se le ponen los pelos de punta y sonríen mis labios al admirar a la Reina de las Marismas. 
           Mi libro de cabecera es la biblia y custodiándolo se encuentras mis dos reinas, MACARENA Y ROCÍO, y en mis oraciones siempre van presentes mi Madre, mi señora, mis guardianas. 


Una noche llena de suspiros y deseos de nervios e inquietudes, la boca se me lleno de polvo y en mis ojos vi una blanca paloma y me puse a escribir... por ella, por mi virgen del Rocío. 



PASTORA, MADRE, ROCÍO

Blanca Paloma, que mejor nombre para describir al más bello ángel de Huelva, la madre de todo almonteño, custodiada por todo romero y reina de su palacio marismeño.
Rocío te llaman, María en ti se hizo, blanca, tierna, guapa, guapa y guapa Rocío, andaluza, símbolo de paz, mensajera de caridad, divinidad de la alegría, dedicados a ti lloran grandes fandangos, alegras en enormes sevillanas y haces llorar a grandes de la copla, porque Tú, Rocío tan solo con la flauta y el tamboril, cerrando los ojos, me llevas al quema, a tus arenas.
Fe de romeros, fe de mis abuelos, alegría de la madrugada del lunes, del lunes rociero, lagrimas cayeron en las arenas del camino desde Huelva, dos hermanas, Sevilla, Triana y Macarena, de muchos más lugares te llegan a pedir con fe, porque tú como dice la sevillana eres agua para el peregrino, el cual te reza y tú le ayudas desde tu reja, tu reja bendita.
Parafraseando la sevillana eres pastora y señora de la marisma, tu reino, tu trono y tus romeros cantando por los caminos van a venerarte y a estar contigo en la madrugada del lunes, porque cada vez que saltas la reja por esos almonteños a mí se me escapan las lagrimas en ese esperado momento que dejas de ser de Almonte para ser de tus romeros.
No hay cante más profundo que tu salve, ni momento más intenso que tu salida, al igual que un ejército, tus romeros nos conducimos a tu cárcel divina, tu reja que nos separa para que nos salves, Rocío, nuestra madre, nuestra señora.
De luz llenas tus días, la primavera es tuya y tu eres la reina de las flores de esa primavera que contigo Rocío haces que la marisma huelvana cada vez sea más bella.
Tus sinpecados despiertan los primeros oles, tus medallas al cuello de cada romero alegras con cantes y seguidillas, la alegría y el vino hace más corto el camino, cantándote a cada sendero por sevillanas y gritando a cada paso Rocío guapa Rocío.
Llegar a tu palacio y amarrarse a la reja, llorarte y rezarte, rezarte y pedirte por mi y toda mi familia y cada rociero igual, tu atiendes sus suplicas en esos días que te vistes de reina para tu pueblo para tus siervos, ya sea para Triana, Almonte o Macarena eres y serás reina de los corazones de cada romero que llega a tus pies y te rezan.
Porque no hay pena más dulce que ver tambalearte por la marea romera que te lleva que te arrastra desde la madrugada por la aldea, tu aldea, tu marisma y ellos son tus hijos, tus romeros.

Desde lejos tu romero, que siempre te lleva al cuello blanca paloma…



… al Rocío yo quiero volver a cantarle a mi virgen con fe, con un ole, ole, ole…
                                                                                                      Ángel Pérez Moreno 24/02/2012



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