Sabemos que en Cuaresma, los ensayos se suceden, la culpa de ello
la tienen la gente del martillo esa gente que por devoción y fe quiere sacar
su paso de misterio, su cristo, su dolorosa cada uno con una advocación
diferentes sentimientos que al llamar y golpear el martillo se paralizan con el
objetivo de que en la calle todo salga perfecto nada falle, las cosas
medidas al milímetro y saber mandar un paso no es tarea fácil, fácil es saber
decir vamonos, hay quedó! pero eso son palabrerías que embellecen la escena,
la imagen cuando un capataz manda llamar, se siente un silencio, una espera, a
un golpe que lleve al cielo a nuestros titulares, y que con cada levanta de esos
hombres de valor lleven al cielo con el nuestra sonrisa y el culpable de ella.
es el buen capataz que sabe mandar... al cielo!
Increíble documental sobre los capataces sevillanos.

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